Misión

145 CUMPLEAÑOS DEL NACIMIENTO EN EL CIELO DEL PADRE EMMANUEL D’ALZON EN BUTEMBO

El 21 de noviembre de 2025, la congregación de la diócesis de Butembo-Beni, en particular el área pastoral de Butembo, se reunió en un ambiente de contemplación, gratitud y profunda comunión eclesial para celebrar el 145 aniversario del nacimiento en el cielo del Venerable Padre Emmanuel d'Alzon, fundador de los Agustinos de la Asunción y de las Hermanas Oblatas de la Asunción.

Padre PALUKU KAMILI Jean-Paul, aa
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28/11/2025
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145 ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO EN EL CIELO DEL PADRE EMMANUEL D’ALZON EN BUTEMBO
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El viernes 21 de noviembre de 2025, la comunidad asuncionista de la diócesis de Butembo-Beni, en particular la del área pastoral de Butembo, se reunió en un ambiente de contemplación, gratitud y profunda comunión eclesial para celebrar el 145 aniversario del nacimiento en el cielo del venerado padre Emmanuel d'Alzon, fundador de los Agustinos de la Asunción y de las Hermanas Oblatas de la Asunción.

La gran capilla del Instituto Malkia wa Mbingu, solemnemente decorada para la ocasión, sirvió de escenario para esta celebración marcada por un fervor particular.

Una celebración marcada por la acción de gracias, la memoria viva y la unidad de la familia asuncionista

La misa de acción de gracias, presidida por el padre Aquiles, religioso asuncionista y

miembro del Consejo Provincial en África, reunió a un nutrido grupo de fieles, consagrados, laicos asociados y simpatizantes del carisma alzoniano. Los Agustinos de la Asunción y las Hermanas Oblatas de la Asunción, comprometidos en diversos campos de apostolado –educación, pastoral, misión, promoción humana, evangelización– honraron con una cálida presencia este momento de memoria y renovación espiritual.

En su homilía, el celebrante invitó a la asamblea a redescubrir los escritos fundacionales del padre d’Alzon. Su lectura regular, recordó, constituye un medio privilegiado para comprender la mente del fundador, fortaleciendo la identidad asuncionista e iluminando la misión en un mundo atravesado por profundas crisis sociales, políticas y religiosas. Retornar al pensamiento de d’Alzon es beber de una fuente viva capaz de alimentar aún hoy la audacia apostólica y el compromiso misionero.

El padre Aquiles destacó también los rasgos que configuraron la personalidad del fundador: cercanía al pueblo, vivo sentido de la Iglesia, espíritu de lealtad, franqueza y desinterés. Estas virtudes, profundamente arraigadas en su visión del Reino,

siguen siendo puntos de referencia esenciales para los religiosos y religiosas que reivindican su herencia.

Un tiempo de comunión ampliada: mensajes, saludos y memoria viva

Al final de la celebración eucarística, un momento particularmente significativo estuvo marcado por la lectura de las palabras de aliento del Superior general de los Agustinos de la Asunción, el padre Balduino NGOA Ya Chihemba. Este mensaje, leído por el padre Achille, recordó la importancia de permanecer fieles al carisma alzoniano, cultivando el espíritu misionero, la proximidad a los pobres y la pasión por la Iglesia.

El celebrante transmitió también el saludo fraterno del Provincial de África, padre Jean-Paul Musangania, manifestando así la profunda comunión que une a las diferentes comunidades asuncionistas de la región. Con el mismo espíritu se leyó el mensaje de la Regional de las Hermanas Oblatas de la Asunción, expresando gratitud, aliento y una renovada llamada a caminar juntas en una colaboración misionera cada vez más fructífera.

Otro momento destacado de la celebración fue el recuerdo de las últimas palabras del Padre d’Alzon, presentado por un grupo de hermanos. Estas palabras, cargadas de gravedad y esperanza, invitaron una vez más a los religiosos a ser “buenos religiosos”, fieles a su vocación y enteramente entregados a la misión recibida de Dios por inspiración del fundador.

El camino de un hombre totalmente entregado a la Iglesia

Nacido en Vigan, en el sur de Francia, el 30 de agosto de 1810, Emmanuel d'Alzon creció en una familia profundamente cristiana, donde recibió una educación rigurosa, marcada por la apertura a la cultura, el discernimiento espiritual y el sentido de servicio. Sensible a los desafíos de la Iglesia de su tiempo, se formó intelectual y humanamente para responder generosamente a las exigencias de su vocación.

A mediados del siglo XIX, impulsado por un ardiente deseo de contribuir a la renovación de la Iglesia, fundó los Agustinos de la Asunción, una comunidad inspirada en la espiritualidad agustiniana y profundamente comprometida con la defensa de la verdad, la unidad de la Iglesia y la transformación de la sociedad a través del Evangelio. En la misma dinámica, nació la congregación de las Hermanas Oblatas de la Asunción, dedicadas al servicio de la misión, la educación y la evangelización.

El 21 de noviembre de 1880, fiesta de la Presentación de la Virgen María en el Templo, el Padre d'Alzon entró en la vida eterna, dejando tras de sí una obra espiritual y misionera cuya influencia superó con creces su tiempo.

Un carisma que sigue fertilizando a la Iglesia

Ciento cuarenta y cinco años después de su muerte, el legado de d’Alzon sigue vivo en varios continentes. La gran familia de la Asunción cuenta hoy con más de 950 religiosos, distribuidos en varias provincias, a los que se suman las Hermanas Oblatas, las Hermanitas de la Asunción, las Orantes de la Asunción así como un número creciente de laicos comprometidos.

En la diócesis de Butembo-Beni, asuncionistas y oblatos han desarrollado una notable presencia misionera: institutos educativos, parroquias dinámicas, iniciativas de promoción humana, centros de formación, programas de paz y de apoyo

pastoral. La celebración de este 145 aniversario fue, por tanto, no sólo un momento de conmemoración, sino también un acto de refundación misionera, invitando a todos a continuar con valentía el camino trazado por el fundador.

Una fiesta fraterna para cerrar la celebración

Después de la misa, la comunidad continuó la celebración con un momento festivo lleno de alegría y fraternidad. Los cantos, el compartir y el baile vinieron a alegrar el ambiente, recordándonos que la alegría es una dimensión esencial del carisma asuncionista y un signo luminoso de la presencia de Dios en la vida comunitaria.

Conclusión: una memoria viva orientada al futuro

La conmemoración del 145° aniversario del nacimiento en el cielo del padre Emmanuel d'Alzon en Butembo no sólo revivió la memoria de un hombre entregado a Dios y a la Iglesia; despertó el llamado a continuar su trabajo con determinación. En un contexto a veces marcado por la inseguridad, la pobreza y las tensiones sociales, el mensaje del fundador sigue siendo un faro: servir con valentía, amar sin reservas, dar testimonio con la verdad y trabajar incansablemente por el advenimiento del Reino.

Para los hijos e hijas de la Asunción, esta celebración resuena como un compromiso renovado de seguir los pasos de su fundador, permaneciendo atentos a las necesidades del mundo y fieles al Evangelio. La memoria del padre d’Alzon, así honrada, se convierte en fuerza, luz y llamada para el futuro.

Por el Padre PALUKU KAMILI Jean-Paul, aa.

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